sábado, 4 de febrero de 2012

Monologo de un obsesivo enamorado

Todo el mundo se enamora, algunos se enamoran del amor, otros se enamoran del odio, otros de la codicia, otros de la justicia, yo de la obsesión me enamoré, y la convertí en un arte para medir mi desmesura.
Te amé tanto, que no pude dejar de amarte, y ahora te amo, como si fueras mi propia bandera y de nadie mas, como si fueras el Otoño y yo tu viento torrencial, soplaría cada árbol hasta dejarlos pelados, soplaría con la misma fuerza para que no te vayas cuando venga el verano.
Dicen que una obsesión difiere del amor en un detalle importante, yo digo que en este caso el detalle es confuso, dudoso o boludo: amor y obsesión son como gemelas que corren con vestidos del mismo color, en un jardín verde de árboles gigantes, a veces uno se puede confundir... Ahhh... pero en el fondo es todo un truco visual, porque vos sabes, vos sabes mejor que yo, que soy un obsesivo medio grande, que camino todos los días con los pies en pasos de pies independientes de un destino apartado de los pies que usan tus zapatos, tengo rutinas obsesivas, tics maniáticos, bueno gestos, lo que sea... dibujo en mi mente tus labios, tu voz como una esencia me afecta los sentidos... ahh bueno, tan simple y monótono puede ser pensar cada noche en vos, que tal vez si... esta obsesión puede que sea amor.


  u.V